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O SEIXO

 

 

 

 

Salida de la Casa do Reloxo en el puerto de Mugardos, próximo al punto de atraque de la lancha que hace el recorrido de Mugardos a Ferrol. Se recorre el paseo dirección Cantón de Cora desde donde se asciende la Avenida de Galicia hacia el lugar de O Penedo por la carretera de O Seixo.

 Se sigue esta carretera paralela a la ría hasta llegar a O Seixo, pueblo pequeño y hermoso que cuenta con un embarcadero y una arquitectura marinera propia de la zona.

De este lugar continuamos hacia la iglesia de Franza y hacia la carretera L-122 que cruzamos hacia la capilla de la Ascensión, ya en la parroquia de San Juan de Piñeiro.

 En este tramo existen numerosas arboledas que hacen muy agradable el paseo en verano. Desde este lugar nos dirigimos hacia Seselle y a los 300 m. tomamos la carretera de servicio paralela a la vía rápida de Mugardos-Fene que nos deja en la rotonda de Franza desde la que vamos a la iglesia de San Victorio.

Llegado a este punto nos dirigimos a los lugares de Rilo, Areosa y Os Casás para descender a la iglesia de San Vicente de Meá y volver al puerto de Mugardos por la calle Contramaestre Casado pasando por las Casas Baratas el Campo dos Carneiros y la bajada a la Casa do Reloxo.

Este recorrido alcanza los 12,208 km., siendo su mayor parte zonas interiores del municipio. Los tramos son todos asfaltados pero la carretera de servicio de la vía rápida que comunica Fene con Mugardos aliviará de tráfico estas carreteras haciéndolas mas llevaderas para las bicicletas.

 

 

Festas de Beiramar

24, 25 e 26 de xullo [Beiramar, O Seixo (Santiago Apóstolo de Franza - O Seixo)]

O 24 realízase unha grande queimada, o 25 é o día grande das Festas e o 26 celébrase Santa Ana.

Festa das Merendas

Dentro das Festas de Beiramar [Beiramar, O Seixo (Santiago Apóstolo de Franza - O Seixo)]

Comida campestre e concurso de cabanas, onde gañará a máis "pachangueira".

 

 

          

 

      

 

 

         

 

 

    

 

 

              

 

 

 

 

 

BOADO

            

 

O CURUTO

                           

 

 

             

Felipe Bello Piñeiro (O Seixo -Mugardos, Coruña, 1886 - ídem, 1952).

Personalidad de enorme interés plástico e intelectual, puesto que nada relacionado con la cultura le fue ajeno, y en muchos aspectos influyó decisivamente, como, por ejemplo, en la divulgación de la loza de Sargadelos.

Se forma plásticamente en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal con Eduardo de la Vega y Vicente Díaz. Posteriormente se traslada a Madrid para seguir los cursos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Su inquietud espiritual le lleva a relacionarse con otros artistas. Cuando apenas tiene 20 años hace amistad con los hermanos Zubiaurre y Solana. Se relaciona con gallegos notables como Castelao, Asorey, Corral, etc., y asiste a tertulias donde destacan la condesa de Pardo Bazán, Sotomayor, Lloréns o el arquitecto Antonio Palacios. Comienza su tarea de ilustrador y diseñador gráfico, que tendrá importancia considerable en su obra. En 1912 organiza la primera exposición regional de pintura gallega en Madrid.

Su primera exposición individual data de 1913, en Ferrol, donde ya se asienta su interés por el paisaje, con gran éxito de venta, ayudado por Seijo Rubio.

En 1917 regresa definitivamente a Galicia, instalándose de nuevo en O Seixo. A partir de estos años su obra se intensifica, siempre en el mundo del paisaje, y le da a conocer en ámbitos gallegos de Suramérica.

Comparte la pintura con la decoración mural, de ambiente post impresionista o eminentemente modernista, a base de grafismos exquisitos de inspiración floral, y trabaja en la catalogación completa de Sargadelos, que publica en 1922.

Su trabajo sigue siendo intenso en la ilustración, la decoración y el cuadro de caballete, así como en actividades periodísticas y de investigación histórica y plástica. Su pasión por el paisaje le lleva a fundar la Sociedade de Amigos de Paisaxe Galega, en 1927, con sede en su parroquia de residencia.

La última etapa de su vida es dura y difícil, agravada por el abuso del alcohol, que le lleva a crisis neuróticas. Pese a todo pinta constantemente, una amplia serie de nocturnos, hasta su muerte, a la edad de 66 años.

Bello Piñeiro fue un temperamento lírico y apasionado. Su carácter se refleja siempre en su obra, ambiciosa, interesante incluso en su imperfección frecuente. Sus retratos inquietan, sus paisajes son estilizaciones muy idealizadas. Amaba apasionadamente a su tierra y quiso hacer símbolos de cuanto en ella hay. Naturalmente, el impresionismo le influye, aunque busque siempre cierto testimonio documentalista, o se evada hacia modos fantasiosos.

El resultado es desigual, pero nunca anodino. Porque incluso lo meramente decorativo tiene valor como investigación o recreación, aportando elementos que van desde el ejercicio geométrico hasta la multiplicación de una misma imagen, como si estuviera vista al través de un caleidoscopio. Y ante un paisaje de Bello Piñeiro estamos contemplando un cuadro, una pintura de calidad formal y toda una síntesis de la literatura de la época.

 

 

LA FERROLANA

 

 

CINE CARDOEIRO-MANIÑOS               CINE ADRIANO-BARALLOBRE

                                            

 

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